Ahora que mis pies entran en contacto con la arena, puedo darme cuenta y entrar en la discrepancia de mis actos, de cómo tuve que hacerlo, de cómo tuve que ser por una vez, el doble del diablo.
Sin motivo alguno tuve que hacer, que el odio y la desesperanza se apoderasen de ti, de tal manera, que puedas volver a andar sobre tus pasos sin tener que recordar mi nombre en los próximos atardeceres.
Pero a menos puedo estar seguro de una cosa, lo hice por pura bondad, que luego se esfumaría con la crueldad de mis intenciones y de mis manipulaciones, no lo niego, pero es pura bondad lo que me incitó a hacer tal cosa.
Así soy, así somos de complejos y a la vez tan sencillos, somos efímeros y podemos llegar a ser el infinito sin tener que vivir, por eso abundan en nuestras memorias cosas así, por eso es necesario a veces la crueldad, pueden haber siempre otras opciones, pero lo echo, echo está y no podemos suprimir las consecuencias ni desecharlas al olvido, ya que estas mismas podrán permanecer para siempre, siempre y cuando quien las cometa, sea simplemente fachada y vacío hasta cada fibra de su pecho.
Esta noche miro al cielo, como un ángel caído pienso y lloro, es todo tan absurdamente complicado hasta tal punto de hacer todas estas cosas, al menos alguien podrá salvarse y sacrificar una vida por salvar otra más necesaria, no me enorgullece, pero así tuve que ser, por primera vez, el doble del diablo.
Y el tener que haber sido así, es pura cuestión de bondad, lejos de eufemismos y de leyes éticas absurdas, simplemente fue todo de corazón, para poder salvar a aquello que tanto significa para mí.
Sin motivo alguno tuve que hacer, que el odio y la desesperanza se apoderasen de ti, de tal manera, que puedas volver a andar sobre tus pasos sin tener que recordar mi nombre en los próximos atardeceres.
Pero a menos puedo estar seguro de una cosa, lo hice por pura bondad, que luego se esfumaría con la crueldad de mis intenciones y de mis manipulaciones, no lo niego, pero es pura bondad lo que me incitó a hacer tal cosa.
Así soy, así somos de complejos y a la vez tan sencillos, somos efímeros y podemos llegar a ser el infinito sin tener que vivir, por eso abundan en nuestras memorias cosas así, por eso es necesario a veces la crueldad, pueden haber siempre otras opciones, pero lo echo, echo está y no podemos suprimir las consecuencias ni desecharlas al olvido, ya que estas mismas podrán permanecer para siempre, siempre y cuando quien las cometa, sea simplemente fachada y vacío hasta cada fibra de su pecho.
Esta noche miro al cielo, como un ángel caído pienso y lloro, es todo tan absurdamente complicado hasta tal punto de hacer todas estas cosas, al menos alguien podrá salvarse y sacrificar una vida por salvar otra más necesaria, no me enorgullece, pero así tuve que ser, por primera vez, el doble del diablo.
Y el tener que haber sido así, es pura cuestión de bondad, lejos de eufemismos y de leyes éticas absurdas, simplemente fue todo de corazón, para poder salvar a aquello que tanto significa para mí.
Rafo Valle. En una noche triste y sin estrellas.

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