jueves, 1 de septiembre de 2011

Esperanza-01/09/2011


Nos agarramos a ella como nuestra principal arma, nada puede drenar sus gotas de poderío, nada es capaz de acabar con ella, repito, nada.
Es curioso como los humanos, nosotros, usamos esta virtud para remediar lo irremediable, quizás para no caer en una ambigua rendición o simplemente por el hecho de no perdernos por el camino que nos aguarda de aquello que ya está escrito.
Pero entonces ¿Por qué no todos creemos en ella?
Es sencillo, a mi manera de pensar, es obvio, no todos somos tan fuertes, ni tan incunables, no todos somos capaces de levantarnos tras una derrota, yo ya me he levantado miles de veces y sin embargo sigo aquí, plantándole cara a la vida, miles de vencimientos no me hacen un ser caduco, ni batido ni tampoco acabado.
Pero también es cierto, que infinitas veces, has creído no poder levantarte, has apreciado como el dolor y la aflicción, estallaban en tu mente, dejándote completamente vacío como un ocaso sin estrellas, muchas veces pensaste en que rendirte, era tu mejor opción, que abandonar, era la única de tus salidas, hasta verte insólitamente solo con la luna.
Son en esos momentos donde ella nace, donde ella crece y donde nunca morirá, al menos que la asesinemos despiadadamente creyendo que todo ha acabado.
Son en esos momentos en los cuales te levantas, miras al frente, te centras, aprietas los puños y decides salvarla a ella, decides darle otro capítulo más a tu esperanza.
Total, que sería de nosotros sin ella.
Simplemente seríamos reliquias y limaduras extraviadas en el tiempo y en el olvido.
 Rafo Valle, para mi gran y querida amiga, ESPERANZA, nunca dejes de alumbrar mis días.

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